Un buen diálogo de guion suena a conversación real, pero no lo es: está cortado, ordenado y cargado de intención. La regla que resume casi todo es que los personajes no hablan para decir lo que sienten, sino para conseguir algo. La mejor forma de aprenderlo es comparar: aquí tienes seis problemas habituales, cada uno con un diálogo mal escrito y su versión corregida.
1. El diálogo que explica
Ocurre cuando un personaje le cuenta a otro algo que los dos ya saben, solo para que se entere el público.
Antes:
TOMÁS
Lucía, eres mi hermana y hace diez
años que te fuiste del pueblo sin
despedirte, cuando papá ya estaba
enfermo.
LUCÍA
Lo sé, Tomás. Y tú te quedaste a
cuidarlo y a trabajar aquí, en la
estación.
Después:
TOMÁS
Diez años.
LUCÍA
Ya sé cuántos son.
TOMÁS
Él los contaba por viernes.
Lo esencial sigue llegando, pero ahora llega como un reproche. La regla: da los datos en medio de un conflicto, repartidos, y solo los que hacen falta en ese momento. El resto puede esperar o no decirse nunca.
2. El personaje que dice lo que siente
Nadie anuncia sus emociones con precisión. Las personas las esconden, las disfrazan o hablan de otra cosa. A eso se le llama subtexto: lo que se dice por debajo de lo que se dice.
Antes:
MARTA
Estoy muy enojada contigo porque
siento que ya no te importo.
JUAN
Yo también estoy triste. Tengo
miedo de que esto se termine.
Después:
MARTA
Cenamos a las nueve.
JUAN
Ya sé.
MARTA
Son las once.
Juan se quita el abrigo. Lo cuelga.
JUAN
¿Queda algo?
MARTA
Frío.
Hablan de la cena. La escena trata de otra cosa, y todos lo entendemos. Para encontrar el subtexto, pregúntate de qué podrían hablar estos personajes para no hablar de lo que les pasa.
3. Todos hablan igual
Si tapas los nombres y no sabes quién dijo cada réplica, todos los personajes tienen tu voz.
Antes:
ELENA
Considero que deberías ser más
puntual si pretendes conservar
este empleo.
BRUNO
Comprendo. Me esforzaré por llegar
a la hora indicada.
Después:
ELENA
A las tres. No tres y cinco.
BRUNO
Sí, sí, tranqui. Mañana a las tres
estoy. Bueno, tres menos algo, por
las dudas.
Elena habla en órdenes cortas. Bruno habla de más, se corrige y rellena. Cada personaje tiene una longitud de frase, un vocabulario y una manera de esquivar. Ayuda decidir tres cosas de cada uno: cuánto habla, qué palabras no usaría jamás y qué hace cuando se pone nervioso. Hay más sobre esto en cómo crear personajes memorables.
4. Los saludos y el relleno
En la vida real las conversaciones tienen entrada y salida. En un guion, no.
Antes:
INÉS
Hola, Dani. ¿Cómo estás?
DANI
Bien, mamá. ¿Y tú?
INÉS
Bien. Te llamaba para preguntarte
una cosa.
DANI
Dime.
INÉS
¿Dejaste a alguien en casa?
Después:
INÉS
¿Dejaste a alguien en casa?
DANI
(pausa)
¿Por qué?
Prueba esto con cada escena que escribas: borra las dos primeras réplicas y las dos últimas. Casi siempre mejora.
5. La pregunta que recibe su respuesta
Un diálogo en el que cada pregunta obtiene una respuesta directa y completa parece un interrogatorio. Los personajes interesantes responden otra cosa, devuelven la pregunta o cambian de tema.
Antes:
MAR
¿Por qué no quieres abrir el
teléfono del abuelo?
ROSA
Porque tengo miedo de encontrar
algo que me duela.
Después:
MAR
¿Y si adentro hay algo?
ROSA
Por eso.
Dos palabras, y Rosa no explicó nada: lo completa quien escucha. Un diálogo funciona cuando el público tiene que hacer una parte del trabajo.
6. Acotaciones en cada línea
Antes:
TOMÁS
(enojado, con reproche)
Llegaste tarde otra vez.
LUCÍA
(a la defensiva, molesta)
El tren se atrasó.
Después:
TOMÁS
Llegaste tarde otra vez.
LUCÍA
El tren se atrasó. El tren siempre
se atrasa.
Si la réplica está bien escrita, el tono se entiende solo. Guarda la acotación para cuando se dice de una manera que contradice lo que parece: un "te odio" dicho con ternura.
Lo que tienen en común las seis correcciones
- Son más cortas. Corregir diálogo es, casi siempre, cortar.
- Cada personaje quiere algo en la escena y habla para conseguirlo.
- Lo importante no se dice. Se entiende.
- La acción dice lo que el diálogo calla: un abrigo que se cuelga ya es una respuesta.
Cómo escribir una escena de diálogo desde cero
- Decide qué quiere cada uno. Si los dos quieren lo mismo, no hay escena.
- Decide qué no pueden decir. Ahí está el subtexto.
- Dales algo que hacer mientras hablan: doblar ropa, vaciar una oficina, amasar. Las manos ocupadas mejoran cualquier diálogo.
- Escribe de más y después corta la mitad.
- Léelo en voz alta. El oído encuentra lo que el ojo perdona.
Probar el diálogo con el oído
El diálogo se escribe para ser dicho, así que la única prueba válida es escucharlo. Léelo tú, pídele a alguien que lea contigo o haz un table read. Si escribes solo, en Scriptico puedes escuchar el guion en voz alta con una voz distinta para cada personaje: las réplicas largas, las repeticiones y los nombres que se confunden aparecen en el primer minuto. Te contamos por qué funciona en leer el guion en voz alta.
Para una mirada de conjunto, el Reviewer de Scriptico lee el guion completo, y el diálogo es uno de los aspectos que evalúa. Puede señalar, por ejemplo, una réplica que explica lo que ya se vio o un intercambio que no hace avanzar la escena, y lo marca sobre la página con una sugerencia de corrección. No escribe las réplicas por ti, y puede equivocarse: la voz de tus personajes sigue siendo cosa tuya.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el subtexto en un diálogo?
Lo que el personaje quiere decir de verdad y no dice. Dos personas que discuten por la hora de la cena pueden estar hablando, en realidad, del final de su relación.
¿Cuánto debe durar un diálogo en un guion?
Lo menos posible. La mayoría de las réplicas ocupa de una a tres líneas, y una escena de diálogo rara vez necesita más de dos o tres páginas.
¿Cómo hago para que los personajes no hablen todos igual?
Dale a cada uno una longitud de frase, un vocabulario y una manera propia de evitar lo que no quiere decir. Luego tapa los nombres y comprueba si puedes reconocerlos.
¿Se pueden escribir monólogos en un guion de cine?
Sí, pero pocos y con un motivo: el personaje tiene que descubrir o decidir algo mientras habla. Si solo informa, conviene repartirlo o convertirlo en acción.